Kinetica Museum tiene dos pisos. En la entrada de la planta baja te reciben 3 cajas-vitrinas que contienen pequeñas obras mecánicas de los 80 movidas eléctrica o neumáticamente.
Se activan con la introducción de 50p en una ranura. Un poco más adelante, sobre la pared derecha de la recepción está una instalación circular rotatoria de líquido-burbujas azul y blanca - Liquidisc - creada en los 70 por MIchael McKinnon.
La mayor parte de la sala de esta planta esta invadida por el grupo de artistas robóticos dirigidos por Chico McMurtrie, Amorphic Robot Work.
Su obra es un conjunto de personajes de metal con motores y bisagras que tocan distintos tipos de instrumentos musicales de percusión y cuerda. Se ve bastante alborotado y circense, y con un toque de ironía y crítica eclológica y social. Se ve super. Entremezclados en el pasillo de personajes hay algunos perros-mono robóticos que visitan a unos y otros de los músicos saltando, pataleando y moviendo la cola. Fotos del Montaje. El segundo piso es muy distinto. De paredes blancas, una suave y a ratos hasta melancólica música electrónica ambiental de fondo, de The Future Sound of London, que le imprime una atmósfera de burbuja de la realidad a toda la sala. Si la recorremos (la sala) en sentido contra-horario, nos topamos en primer lugar con la obra de Hans Kotter. Una linea electro-luminiscente de luz azul eléctrico - titulada Balance - que evoca a un gigantezco y limpio corte brillante que genera una especie de rebanada de sala en su ala derecha. Luego está la estrella de mar interactiva de Richard Brown -
The Mimetic Starfish -. Una imagen animada proyectada sobre una pantalla redonda en el suelo reproduce a una elástica y meciente estrella de mar que alarga alguna de sus extremidades hacia la sombra que algun espectador genere sobre la pantalla. Continuando el recorrido tenemos las capsulas acrílicas con iluminación en neón variablemente intermitente y coloreante, - Neondomes ND3 - creadas y presentadas originalmente en el año 1970 por Dante Leonelli, pionero del uso de la luz de neón en las artes visuales. Muy cerca de los Neondomes, Tetralineados danza suavemente su predefinida coreografía cíclica. Está tal vez demasiado cerca pero no encontramos un mejor lugar para ella. Que cará! Es parte de las concesiones que hay que realizar para convivir en armonía. "Que maravilla si en todo el planeta lograsemos convivir en armonía...". Al pasar esa esquina de la sala nos recibe Circuconcéntricos mostrandonos sus 10 anillos a ratos acoplados en un movimiento unificado y a ratos aparentemente desarticulados e independientes, irreverentes y desconsiderados unos de los otros. A continuación, en un brillante - está muy iluminado - y corto callejón al final de la sala están las obras de Daniel Chadwick. Ambas obras tienen movimiento motorizado alimentado eléctricamente por múltiples celdas solares.
Una de las obras -Satellite 1- recuerda a un satélite artificial, de esos que nos dicen que están orbitando La Tierra, y cuyos paneles solares giran permanentemente ante la poderosa iluminación que las impacta.
La otra obra de Chadwick - Liquid Ceiling- es un móvil motorizado en el que pequeñas aeronaves suspendidas en equilibrio, con alas de celdas solares y helices impulsoras mueven el conjunto móvil en un suave y errático ciclo contra-horario. Regresando de este resplandeciente callejón por la pared opuesta a la que llegamos, encontramos los brazos escribanos de Tim Lewis.
Son tres brazos, uno muy transparente pero sólido, de láminas hierro soldado que escribe sobre una cinta de papel que corre cada tanto sobre una mesa. Este brazo repite incansablemente la firma de Salvador Dalí. Los otros dos brazos son de madera tallada y pintada en negro mate, escriben sobre cintas de papel en la pared, uno escribe eternamente LA LA LA LA....
y el otro DU DU DU DU....
Finalmente, en el centro de la sala, ante los brazos de Lewis se encuentran - de la serie Blow de Max Streicher -
dos figuras humanas confeccionadas con tela de vela de veleros que se inflan y desinflan alternadamente dando la impresion de que uno existe a costa del otro. Con esto llegamos al final del recorrido del segundo piso, del que podemos descender bien por las escaleras que subimos al principio o por el ascensor que abre junto a Tetralineados que tal como cada uno de sus (de Tetralineados) elementos suspendidos, no tiene otra opción que subir y bajar.












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